Adéntrate en el Bosque

Mis primeros bosques. Las Villuercas.

A veces pasan por la mente chispas de pensamientos reveladores. Pero son tan fugaces que si uno no se apresura a plasmarlos de alguna manera, desaparecen y vuelven a algún rincón de la mente, del alma, o quién sabe si del espíritu para no volver a revelarse idénticos. “Sé que algo me hizo vibrar pero ya no se el qué”. Éste es el único pensamiento que se instala constante y confunde los límites de mi realidad y mi sueño.

Cuando siento que la gran ciudad ya me ha invadido lo suficiente hasta no dejarme respirar, escapo a los paisajes mágicos de gran belleza de la sierra de las Villuercas. Entre alguno de sus valles, se esconde la Villa de Berzocana, tan serena y entrañable como si el tormentoso ruído de los motores amontonados no fuera con ella.

Me dejo llevar por sus caminos de tierra y piedra, por sus explanadas verdes y sus castaños anaranjados, y en algún momento, pisando la tierra recién arada de mis antepasados, dejo de sentir el peso del tiempo sobre mis espaldas y respiro extensiones de mí en forma de Elementos.

Ellos están en mí. El alcornoque junto al río, el calor de las últimas taramas transformándose en ceniza, el sonido del silencio sólo interrumpido por alguna campanilla lejana o algún pájaro celebrando estar contento. Sólo entonces, yo desparezco…

Ellos soy yo, y yo, soy ellos. Aire, Agua, Tierra y Fuego…